lunes, 25 de enero de 2010

5670. Tertulia sobre la novela “Tengo 15 años y no quiero morir” de Christine Arnothy, traducida por Paula Emilia Sanz. Comentario de Silvia Lagouarde


Intervención de Silvia
Foto: Blas


Comentario de Silvia Lagouarde

Luis me ha reducido enormemente lo que pensaba decir. De Vladimir Navokov se escribieron tres textos acerca de sus clases magistrales de literatura. Se publicaron, en todo el mundo occidental, Curso de Literatura europea, Curso de Literatura rusa, y Curso sobre El Quijote. En el segundo libro, de 1930, en la primera página, lo primero que dice es que la novela es ficción, y que si no hay ficción no hay novela. Yo me identifico mucho con esta frase de Navokov. Y cuando leí el texto que comentamos, en ningún momento pensé que era una novela. En absoluto. Creo firmemente que es un testimonio. Y puede ser que determinadas ideologías lo aprovechen, pero es el testimonio de una vida en lo real, de alguien a quien yo no considero escritora. Y desde el momento que no la considero escritora, tampoco me parece pertinente hacer, desde mi parte, una crítica como la que hizo Miguel. Me identifico con esa crítica, pero creo que tu enojo parte del hecho de que haces la crítica a una novela, pero esto no es una novela sino un testimonio. Y respecto al testimonio, uno puede decir que le conmueve, que no le conmueve, lo va a usar tal partido a su favor, tal otro al suyo, según lo que relata el testimonio. Es lo que generalmente sucede. Y, efectivamente, me identifico con lo que dijo Luis, tanto esta escritora, como Marai, son fervientes anticomunistas, y el relato tiene esa visión en relación a nuestros ideales. Eso es inevitable. Si yo hubiese estado en las mismas circunstancias y hubiera sido comunista, igual les habría perdonado en el testimonio.

Esta es una parte. La otra parte que quería comentar trae como referencia a Eugenio Trías. En Los límites del mundo dice que la ética, como concepto filosófico, se manifiesta solamente en las situaciones límites de la condición humana. Y nombra la guerra como una de las experiencias más notables para poner en juego la ética en todo ser humano. Y ello como un efecto en el que se pone en juego lo peor y lo mejor del ser humano. En este texto, que a mí no me resultó sorprendente, porque esas historias de horror ya las conocemos, pero tiene algunos elementos que puede ser interesante rescatar. Por ejemplo, me resultó muy conmovedora. Intentando defender la posición de testimonio, me pareció una cosa extremadamente interesante el tema de los caballos, porque ante tanta situación límite, ante tanta falta de agua, me sorprendió esa mirada, esa imagen de los ojos del caballo –que también estaba sufriendo— me pareció un relato de lo mejor que puede hacer el ser humano. Porque se piensa mucho en nosotros y no en los animales. Ese relato me pareció interesante.

Fundándome en lo que acabo de decir, pensaba que este libro no iba a dar para dos horas de debate porque, ¿qué se puede decir si no es una novela? En fin, quería plantear como pregunta dirigida a todos, si esto se puede considerar, o no, una novela.

5652. Tertulia sobre la novela “Tengo 15 años y no quiero morir” de Christine Arnothy, traducida por Paula Emilia Sanz. Comentario de Luis Seguí Sentagne

5646. Tertulia nº 13 sobre la novela Tengo 15 años y no quiero morir de Christine Arnothy, en la traducción de Paula Emilia Sanz.

5613. Desarrollo de la tertulia nº 13 sobre la novela Tengo 15 años y no quiero morir de Christine Arnothy, en la traducción de Paula Emilia Sanz.

5564. El viernes, día 08 de enero de 2010, Liter-a-tulia se reúne para comentar la novela de Christine Arnothy titulada “Tengo 15 años y no quiero morir”

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