sábado, 22 de septiembre de 2012

10409. Me llevo muchos recuerdos agradables que espero me acompañen durante toda mi vida

Con mis compañeros de trabajo de CESA: Begoña, Pedro, Gloria, Manuel, Marisa, Santiago, Mercedes, Alberto, Luis y Blas, 30 de noviembre de 2007
Foto: Gloria  



15. No me voy a ir de CESA, como tampoco me he ido de CASA (EADS)


Más de cuarenta años va a ser lo que dure mi vida laboral. Este es el tiempo que ha trascurrido. Desde aquel lejano 24/01/1966, cuando empecé a trabajar en CASA, en el Departamento de Contabilidad de la Factoría de Getafe, hasta hoy. Cuando estas líneas sean publicadas, faltarán poco más de cuarenta y ocho horas para terminar con el compromiso diario de fichar. Esta mañana, nada más despertarme, subí la persiana de la ventana de mi dormitorio. Mi mirada se posó en el horizonte. No había amanecido todavía. Estaba empezando a clarear. Me dije, pronto se hará de día e iniciaré la marcha con la fuerza que me da pensar que hay alguien que me espera. Necesito hacer un pequeño esfuerzo todavía, para poder terminar con esta etapa de mi vida. Los recuerdos se agolpaban en mi cabeza. Sentía posarse en mi rostro las miradas de muchas de las personas con las que había pasado los últimos años de mi vida. A algunos los encontraría en las próximas horas. La nostalgia se apoderó de mí. No estaba dispuesto a ponerme triste en estos momentos. Entré en la ducha. Intenté echar fuera de mi los pensamientos que me estaban molestando. No lo conseguí. Dieciocho años de vida laboral dan mucho de sí. Empecé en CESA en el año 1989 y tengo la sensación de que la última etapa de mi vida laboral ha sido relativamente tranquila. Creo que el trabajo, a la mayoría nos convierte en lo que somos. Yo no puedo ser una excepción. Pienso que la influencia que ha tenido en mi vida la relación con mis compañeros ha sido mucha. Me llevaré muchos recuerdos agradables que espero me acompañen durante toda mi vida. Es cierto que también tengo recuerdos tristes, pero son los menos y voy a procurar que desaparezcan. No quiero ocultarlos, ni guardarlos dentro de mí. Quiero destruirlos y enterrarlos en un lugar perdido del tiempo. Donde nadie pueda encontrarlos. Como si no hubiesen existido nunca. Estoy dispuesto a hacer todo lo posible para que no vuelvan a molestar a nadie. Voy a procurar, ser feliz y hacer felices a las personas a las que quiero. No se si lo voy a conseguir, pero por lo menos, desde la perspectiva que tengo actualmente lo voy a intentar. No se si alguien se acordará de mi en el futuro. Ahora no me importa. Se me pagó por el trabajo que hice. Procuré cumplir lo mejor que supe hacerlo. Hoy no voy a dar los nombres de mis compañeros, antiguos o actuales. Aunque algunos me han ayudado a sentir lo que siento en estos momentos. Estoy viviendo en los últimos días experiencias estupendas. Muy interesantes para mis recuerdos. Me ha sorprendido el comportamiento de muchas personas. Algunas en el aspecto positivo. Otras, me han dejado un poso de tristeza, de esa que, como he dicho anteriormente, procuraré olvidar. Pero la vida tiene que seguir. La vida sigue, como debe ser, para todos nosotros. Para todo aquel que quiera seguir estando en contacto conmigo. El que quiera saber algo de mi vida deportiva… o contarme algo. Va a tener la oportunidad de hacerlo a través de mi correo electrónico:
O de mi Blog “atletismo y algo más”, en la dirección:
Se podrán hacer comentarios, en cualquiera de las entradas semanales que tengo previsto realizar todos los miércoles. También en las antiguas, en las que ya están publicadas. Bien dando un nombre o de forma anónima. Prometo contestaros a todos los que me escribáis. Realmente no me voy a ir de CESA, como tampoco me he ido de CASA (EADS). Cuando encendáis la pantallita del ordenador, veréis como se abre una ventana, por la que podéis comunicaros conmigo, como si siguiera en Tesorería. Yo estaré al otro lado y espero tener fuerzas para poderla abrir durante muchos años.


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10403. Conseguimos un acercamiento que se rompió con la distancia y los nuevos compromisos y responsabilidades que yo adquirí en mi nuevo destino

10402. Seguí bajando a entrenar al SEU y al INEF, ahora con más asiduidad, porque ya me sentía parte de un grupo que me arropaba y ayudaba

10400. En la calle Barón del Solar de Fuente Álamo, mi abuelo Blas, padre de mi padre, le había dejado un trozo de bancal que tenía junto a la casa

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10398. Que abráis vuestros álbumes y me enviéis aquellas fotografías que guardáis como pequeños tesoros

10397. Han pasado más de cuarenta años desde aquella primera visita al Cerro de los Ángeles

10395. Tuvimos que enfrentarnos contra la indiferencia e incomprensión de la sociedad española de los años sesenta y setenta, nos llamaban locos

10389. Mi primer contacto con una pista de atletismo en Madrid, fue en las instalaciones del SEU de la Ciudad Universitaria

5492. Caminaba de pared a pared, con paso tenaz, inquieto, con las manos en la espalda, la cabeza hacia adelante, inmerso en sus pensamientos, sin molestarse en mirarnos ni hacer el más mínimo gesto que indicase que se había percatado de nuestra presencia

5475. Tuvo que pasar algún tiempo hasta que descubrí que aquel cronómetro, de 1964, no funcionaba bien cuando se corría con él en la mano

5445. Lo veía y no podía creerlo, el cronómetro se había parado en 10 segundos y 6 décimas. El récord de España, que tenía José Luis Sánchez Paraíso, de Salamanca, estaba en 10.4

5416. Nos alojamos en un Hostal del centro, y en la primera ocasión que tuve convencí a mi tío y a mi primo para que me acompañaran a la Relojería

5405. Dejé, encima de la cama, la maleta de madera, que cuatro años antes me había hecho el carpintero de mi pueblo, para viajar a Barcelona

5401. Eran las siete de la mañana, del día dos de septiembre del año 1965, cuando mi padre y yo caminábamos en silencio por la calle Barón del Solar

72. Cuenta mi padre, que se daban una buena tunda de correazos, volvían a sus casas calentitos, aunque siempre había que procurar dar y que no te dieran

71. Subía ella por la Plaza del Ayuntamiento, con su capazo de ropa apoyado en la cabeza. El agua le bajaba por la cara, empapándole la camiseta.

70. A mi abuela Serafina el trabajo se le acumulaba y no llegaba a tiempo de atender a sus diez hijos varones

69. Pidieron reunirse con Pedro de la Cruz, el Juez Árbitro, para proponerle que se cambiara la salida, que se corriera a favor del viento

68. Las piernas me pesaban como el plomo. Los brazos los movía sin control. La alegría de irme solo la pagué muy cara. Ya era tarde para rectificar

64. “El boina” nos había dicho que si no marchábamos bien nos descalificarían. El juez Arbitro Nacional Fermín Bracicorto, nos iba a controlar

61. Al estar situado cerca de la Ciudad Universitaria y del INEF, era el lugar idóneo, cuando no queríamos bajar a la Casa de Campo

54. El bigotes ganó la partida y el Campeonato. El premio que obtuve fue un tablero de ajedrez que habíamos comprado entre todos los participantes

53. No quería nada más que correr frenéticamente hasta no poder más, enfrentándome a la soledad y a la reflexión del atleta que trabaja muy duro

52. A medida que el tiempo iba pasando la fatiga aumentaba y el cansancio se apoderaba de nosotros, pero teníamos que continuar como pudiéramos

41. Muchos rostros nos dejan una profunda huella y otros nos son totalmente indiferentes. Para mí Carlos Pérez de Guzmán fue una persona excepcional

38. Había un jugador que me tenía realmente fascinado, este era el cubano Capablanca, que se había proclamado Campeón Mundial en el año 1921

27. Me fui a dormir con la cabeza muy revuelta. Estaba convencido de que acaba de hacer historia, la historia de mi vida