lunes 5 de enero de 2009

2619. «Me da miedo que la gente me considere como una diosa». Marta Domínguez es la mejor atleta española de todos los tiempos...


Domingo, 04-01-09

Pese a sus 33 años recién cumplidos se ha marcado el objetivo de Londres 2012 -llegará a esta cita con 36- porque los Juegos Olímpicos es la única competición que se le ha resistido hasta ahora. Quiere llegar a los de Londres y, además, hacerlo con opciones.
-Da la sensación de que para el público sí ganó la medalla en Pekín por los reconocimientos continuos que está recibiendo.
-Me da miedo que la gente me considere a veces como una diosa. Soy una persona humana, con mis fallos, con mis errores y con mis virtudes, pero que tengo que trabajar muchísimo para estar donde estoy. Y esto a veces se le olvida a la gente. Todo lo que hago es para ganar, y a veces es muy complicado.
-¿Qué le dice que los reconocimientos desde el mes de septiembre no hayan cesado?
-Son reconocimientos que me llenan de satisfacción porque significa que la gente me sigue apoyando y que no sólo ganar medallas es sinónimo de ganar premios.
-¿Se le ha pasado ya el disgusto de Pekín?
-Sí, sí. Aquello fue un momento nada más. Pero creo que no hay que olvidar nada en la vida. Soy lo que soy gracias a mi pasado y a mi presente, y tengo que seguir trabajando para que en el futuro no vuelvan a ocurrir ciertas cosas. Las derrotas sirven para aprender y yo soy muy positiva.
-¿Ha encontrado ya las causas de aquel tropezón?
-No hay ninguna causa en especial. Se me ocurre pensar, en un principio, que igual no era suficiente ir a unos Juegos con tres meses de preparación nada más y en una prueba nueva, como lo hice yo. Pero iba con lo que iba y aún así estuve en la lucha por las medallas. Quizás, por pensar como lo hacía siempre cuando corría lisos, dejé la pierna donde no la tenía que haber dejado. Hay que seguir trabajando para mejorar e intentar que no ocurra lo mismo.
-¿Con una mayor preparación hubiese sido subsanable aquel tropiezo en la valla?
-No tiene por qué, porque a lo mejor estás preparada al cien por cien en la técnica pero físicamente no te encuentras bien, de cabeza no vas como debes, o tienes una lesión que te impide rendir. Hay tantas cosas que se tienen que dar para que ese día todo funcione a la perfección para estar en el podio que es prácticamente imposible.
-Físicamente estaba bien. ¿El error fue técnico o mental?
-Un poco de todo. Lo tenía casi todo atado, excepto la técnica. Pero tampoco fue un problema técnico exclusivamente. Dejé la pierna un poco atrás porque iba pensando ya en el siguiente obstáculo cuando la cabeza tiene que estar en lo que haces en ese momento. Tenía que haber pensado como lo hubiese hecho un «obstaculero».
-Ahora sí tiene tiempo para preparar el Mundial de Berlín del verano próximo. ¿Qué pasará entonces?
-Es difícil buscar motivaciones nuevas porque después de haber estado en unos Juegos Olímpicos al cien por cien y luchando por un puesto bueno... Ahora sé que me vienen cuatro años de duro trabajo para intentar competir en Londres. Entre medias no sé qué voy a preparar. Este año está Berlín y sí que quiero seguir trabajando en los obstáculos y pulir muchas cosas que tengo que mejorar todavía.
-Entonces, ¿la ponemos o no entre las favoritas del Mundial?
-Mi gran espina son los Juegos Olímpicos. No sé si en Londres, si llego y llego bien, pasará algo porque ya creo que estoy un poco gafada en el tema de los Juegos. Pero mientras, en estos cuatro años, habrá de todo y me moveré por motivaciones, por sensaciones y por lo que me vaya atrayendo. Lo que no diré es que voy a preparar Berlín al cien por cien cuando a lo mejor a dos meses del Mundial tengo una lesión y no voy a poder prepararlo.
-Pero resulta difícil pensar en una Marta Domínguez que no se prepare para ganar.
-Así es porque cuando me preparo para algo lo hago a tope. Si no, no lo preparo. Pero tampoco puedo decir que voy a ganar porque soy una persona a la que no le gusta hablar así. De lo que sí pueden estar seguros los aficionados es de que si me presento es porque voy con la intención de hacerlo lo mejor posible y de dar lo máximo.
-Con tres meses de preparación, en su primera carrera de 3.000 metros obstáculos hizo mínima olímpica; en la segunda, récord de España; en la tercera se codeó con la elite, y en la cuarta casi consigue una medalla. ¿Ha puesto el listón muy alto?
-Es un comienzo muy fuerte pero es la consecuencia de una preparación de veinticinco años, que son los que llevo corriendo y haciendo mucho de todo, no sólo correr. He hecho mucha condición física, mucha gimnasia y mucho saber moverme por el mundo de las carreras. Sí que es verdad que la preparación técnica de los obstáculos han sido tres meses, pero he tenido una base muy buena. Mi entrenador, Mariano (Diez), siempre ha hecho una planificación para que supiéramos hacer un poco de todo: saltar, lanzar o correr.
-¿Ha llegado a los obstáculos por descarte?
-Los obstáculos me han gustado de siempre. Lo que ocurre es que cuando salieron para las mujeres yo estaba en mis mejores años en los 5.000 metros y no me atreví a dar el salto. Pero cuando he buscado nuevas motivaciones he encontrado la prueba en la que más a gusto me encuentro.
-¿Qué balance hace de 2008?
-Ha sido un año bastante bueno. Podía haber sido un poquito mejor, pero me quedé a las puertas. Me marqué el objetivo de ir a los Juegos al cien por cien, lo que no había logrado antes en ninguna otra cita olímpica, y lo conseguí. Me quedé en el camino, pero la preparación, las opciones y mi físico aguantó, que es lo que quería lograr. Gané también el Europeo de cross.
-¿Por qué no ha intentado revalidar este título?
-Porque tengo que buscar las carreras que me vayan bien. El de Toro (sede del pasado Europeo de cross) era un circuito prácticamente llano y rápido. Y este año, en Bruselas, era un circuito muy duro, en el que había cuestas y barro. Tengo que buscar motivaciones para seguir compitiendo pero que sean reales. Es como si quisiera preparar el salto con pértiga, por ejemplo. Sería imposible.
-Pero no rechaza carreras de cross.
-Claro, ya he corrido los de Atapuerca, Quintanar, Yecla, Venta de Baños, la San Silvestre de Madrid y haré algún cross en enero. Hay que estar motivada para seguir entrenándome.
-¿Y hará pista cubierta?
-No.
-¿Y el Mundial de cross?
-Tampoco.
-Sólo le queda Berlín.
-Es mi gran objetivo del año.
-¿No hay marcha atrás en la distancia para volver en algún momento a los 5.000 metros?
-No hay marcha atrás. Correré algún 3.000 o 5.000 metros lisos y carreras de ruta de cinco o diez kilómetros. Pero ahora mismo, lo que más me ilusiona son los obstáculos, que son para mí un nuevo mundo por descubrir.
-¿No vislumbra el relevo a corto plazo en el atletismo español en general y en usted en particular?
-De momento es complicado porque algunos estamos viviendo nuestros mejores años y nos mantenemos en un buen nivel. Yo creo que la gente sale por rachas y la época nuestra, la del 75, 76 y 77, fue muy buena, como los vinos. Ahora estamos en una racha de bajada y tenemos que esperar a que salga una nueva hornada. Marta Romo, Álvaro Rodríguez o Arturo Casado, que ya es una realidad, ya están aquí. Pero tiene que haber una buena hornada, que en categoría júnior destaque a nivel europeo y mundial. Si no, poco se puede hacer.
-¿El problema está en que la juventud no se quiere sacrificar?
-Esto es algo que viene marcado genéticamente. Y también educacional. La forma en la que te eduquen tus padres, lo que veas en tu familia y lo que lleves en la sangre es vital. Se tiene que dar un compendio de muchas cosas para que vuelvan a salir chavales como los que éramos nosotros. Pero alguno saldrá. Siempre sale.
-¿Dónde está el futuro del atletismo español?
-En los inmigrantes.
-Hasta que logren las comodidades de nuestros jóvenes.
-Pero se tendrán que acomodar. Primero tendrán que pasar lo que pasamos nosotros hace veinte años, cuando con unas zapatillas y un chándal éramos tan felices, y con un viaje éramos dioses. Ahora mismo a nadie le falta de nada en la vida y así es complicado. Por eso a los inmigrantes, que están bastante carentes de muchas cosas básicas, se les puede motivar igual con un chándal, con unas zapatillas, con un campeonato o con un viaje, como nos pasó a nosotros.
-Luis Miguel Landa, responsable de fondo en la Federación, dijo que el atletismo sólo puede ofrecer a los jóvenes sudor y barro.
-Es así, por eso casi ningún chaval lo quiere.
-¿Qué ha sacrificado en su vida para llegar a donde hoy está?
-He sacrificado mi vida, pero he ganado otra totalmente distinta y mejor. He dado una cosa a cambio de otra.
-¿Esta nueva vida que dice es mejor por todas las medallas que ha ganado?
-No, nada de eso. He encaminado mi vida hacia una forma de ser, que es el atletismo, el deporte, donde he ganado mucho en valores, en convivencia y en conocer a gente. El éxito me ha venido acompañado. Pero pensaría lo mismo sin medallas. He encontrado otra vida.
-¿Es más difícil destacar siendo mujer?